Cristian, niño pescador

Un relato de Juan Rodríguez, promotor de recorrer Venezuela, en medio de una aventura nos muestra la gran experiencia del buen vivir y disfrutar la Cultura Overland sin importar los límites. No se preocupa por las temporadas vacacionales, siempre tiene un nuevo lugar donde ir.

 

 

En las aguas del Sur, el río que lleva por nombre:  Parguaza y Orinoco hallamos una historia para ustedes. Un venezolano que desde muy corta edad lanzó su caña y, pesca dulceacuícula a tierra, ¡zás!… un pez, dos peces, ¡un bagre! por caer, quizás… por qué no, un día ataje un sueño. El sueño, del niño pescador.   

 

Texto y foto de Juan Rodríguez

IG: @overlandingVzla

www.overlandingvenezuela.com

Hola, mi nombre es Cristian. tengo seis años y ¡soy pescador! con estas palabras fuimos recibidos en un apartado lugar del estado Bolívar, enclavado entre la boca del río Parguaza y el río madre Orinoco, éste paradisíaco lugar está rodeado de imponentes formaciones rocosas que sobresalen de un manto de selva impenetrable conocido como La Sierra de Parguaza.

Sobre una gran roca se encuentran dos humildes casas pertenecientes a una sola familia, lo primero que podemos notar es la marca que deja el río en las paredes al aumentar su cauce en invierno, ellos ya lo tienen calculado y saben hasta qué momento pueden permanecer en el lugar sin ser afectados. En este lugar la vida transcurre con suma tranquilidad, la jornada de trabajo la impone la pesca.

Al ser recibidos por esta familia de inmediato conocimos a Cristian, un simpático y hablador niño, el quinto nieto del señor Luis, figura principal de esta familia. Mientras armamos campamento él nos ayudaba y preguntaba sobre todo lo que no conocía, su empeño era mantener alejados a los perros, gallinas y cochinos de nuestro campamento para que no molestaran. Mientras conversábamos, le preguntamos si estudiaba y muy animado nos dijo que sí, -sus padres y abuelos le enseñan- y de inmediato nos trajo unos cuadernos muy deteriorados pero con las planas de las vocales y números que practicaba.

Siguiendo nuestra conversación le preguntamos del lugar y qué hacía él y con total seguridad nos dijo que era pescador y muy bueno. nos nombró todos los peces que había pescado y de igual forma nos contó  los grandes logros de pesca de su abuelo con peces de más de veinticinco kilogramos, como también la caza de un Báquiro para alimentar a la familia. Del lugar nos dijo que nos llevaría a una cueva donde habían dibujos en las paredes, su abuelo le dijo que eran hechos por indios, pero eso sí que nos llevaba después de pescar y limpiar los pescados. Cristian, contaba todo esto con suma normalidad mientras nosotros nos asombramos cada vez más.

Finalizando la tarde nos encontrábamos disfrutando del río y escuchamos a la mamá de Cristian cuando lo llamaba con un tono de regaño, nos fijamos que el niño agarró un canalete y se encontraba a más de 50 metros de la orilla totalmente solo y de lo más tranquilo, mientras tanto nosotros pensando en la amenaza de rayas, tembladores, caribes y sin dejar a un lado algún caimán, cuando regresó le preguntamos qué hacía solo en el río, y con su inconfundible sonrisa nos contestó, que más pescando, pero no agarre nada. a los pocos minutos regresó con dos bagres que pescó su tío, cuchillo en mano se sentó en la orilla del río y con voz firme nos llamó para que lo viéramos limpiando los pescados.

Mientras limpiaba los pescados nos preguntó también, qué era lo que teníamos nosotros en esos potes de colores, le explicamos que era champú y un lavaplatos y de inmediato nos dijo, mañana voy a pescar más para hacer mucho dinero y comprarle eso a mi mamá.

Entrada la noche, Don Luis enciende una planta eléctrica y coloca un televisor y un DVD en el porche de la casa, reúne a toda la familia y ven videos de predicadores cristianos, luego de una hora de predicación colocan un concierto de vallenato, esto para animar la noche ya que tenía visita en la casa y nos quería tratar de lo mejor, aquí nos contó cómo obtienen el combustible, frutas, carne, pollo, verduras y algunas medicinas, ellos simplemente intercambian pescado con las embarcaciones que pasan por el Orinoco, ya tienen calculado el día que pasan, de igual manera llegan cada dos o tres días compradores de pescado al mayor desde Caicara o Puerto Ayacucho en lanchas rápidas, ellos le llevan el hielo necesario para mantener el pescado fresco, éste lo almacenan en varias neveras descompuestas que las usan como cavas que tienen en un islote del río debajo de unos frondosos árboles, lugar que nos dice es muy fresco y en la noche hace frío por la fuerte brisa, esto ayuda a mantener el hielo, como debían ahorrar combustible la tertulia no duró mucho y todos nos fuimos a descansar.

A las cuatro y media de la madrugada escuchamos los motores de las curiaras, esto nos indicaba que empezaba la jornada de pesca. A las seis llegó Cristian al campamento y se reía de cómo los perros nos robaron la basura que creíamos que habíamos colocado en un lugar seguro, nos informo que apenas llegara su papá nos llevaría a ver la cueva, así que teníamos que estar listos. A las ocho retornaron los pescadores y después de compartir un agradable desayuno de pescado y arepas emprendimos la caminata hacia la cueva.

El sendero recorre la cima de varias gigantescas rocas, desde ellas se obtiene una espectacular vista del lugar, al llegar a la cueva Cristian se emocionaba al mostrarnos los dibujos y nos explicaba la forma que tenían, nosotros quedamos perplejos al ver que eran pinturas rupestres, totalmente conservadas en el tiempo, el señor Luis nos contó que tenía más de 35 años en el lugar y que antiguamente existían unas osamentas envueltas en cortezas de árboles y amarradas con lianas, al igual que algunas cestas, todo esto se lo llevaron unos científicos de una universidad de Caracas, ellos le explicaron que este lugar era un cementerio indígena. Terminando este recorrido retornamos al campamento para recoger y partir de nuevo a la ciudad, no sin antes despedirnos y prometerle a Cristian que volveríamos con un retrato gigante de él con sus pescados, simplemente nos contestó “traigan mucha gasolina para salir a pescar”.

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